Las dos casa de Israel

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martes, 11 de agosto de 2020

 La vacuna definitiva

 “Cuando cada individuo comprenda que su propio bien y el bien del público son el mismo, el mundo llegará a su corrección completa”. 
Baal HaSulam, Baal HaSulam, artículo “La paz en el mundo”.

Las relaciones egoístas entre las personas afectan al sistema natural entero, pero de aquí se entiende el sitio en el que será posible producir la medicina definitiva para todas las enfermedades del mundo. La fuerza más significativa en el sistema de la naturaleza es la relación entre los seres humanos. Si aprendemos a formar relaciones correctas entre nosotros, crearemos una complementariedad mutua en todos los niveles del sistema. ¿Cuál es la esencia del cambio que debe pasar el pensamiento humano? Debemos adoptar un pensamiento fuera de los patrones egoístas, del tipo que va tras el arte creador de la naturaleza. Se trata de una transición de una forma de pensamiento que percibe al individuo como algo apartado e independiente, a una forma de pensamiento sistemático que percibe a los individuos como partes integrales de una trama completa. En nuestros tiempos, la forma de pensar de preocuparse por uno mismo resulta ser anticuada, incompatible con el mundo interconectado. La conciencia progresiva se basa en la comprensión de que no puedo procurar mi bienestar y la conducción apropiada del mundo mientras lo haga desde una visión estrecha. En un sistema interconectado, cada uno afecta a todos y depende de todos, y por esto la preocupación solamente por uno mismo debe convertirse en una preocupación por el bienestar general. Baal HaSulam ya lo aclaró en los años cuarenta del siglo pasado, en su artículo La paz en el mundo: “En esta generación, cuando la felicidad de la vida de cada individuo es apoyada por todos los países del mundo, es esencial que el individuo se subyugue al mundo entero, como una rueda en una máquina. Por lo tanto, no se debe considerar la posibilidad de realizar ordenes buenos y favorables pacíficamente en una nación, mientras no sea así en todos los países del mundo y viceversa”. La epidemia del coronavirus nos enseña cosas muy importantes sobre la red de relaciones entre nosotros, y lo que exige de ella, y empuja hacia una forma de vida adaptada a un sistema conectado. Nos demuestra que es imposible continuar existiendo en la misma forma, que debemos cambiar nuestra conducta, nuestra actitud, aceptar la humanidad entera como al resto de las partes de la naturaleza en un sistema integral único, en el que todos somos órganos diferentes. Todos estamos interconectados, somos interdependientes y si no nos preocupamos cada uno por todos, no podremos subsistir. Cuanto más pronto comprendamos la tendencia de la evolución de la naturaleza y nos adaptemos a las relaciones entre los seres humanos, nos ahorraremos mucho sufrimiento. Es esto lo que Baal HaSulam enfatiza: “Lo mejor es que nosotros tomemos la ley de evolución bajo nuestras manos y nuestro gobierno, pues así nos libraremos de toda la materia de sufrimiento, prescrita para nosotros por la historia evolutiva de ahora en más”. Intelecto y sentimiento integrales Para entender cuál es el funcionamiento adecuado dentro del sistema integral, observemos nuestro cuerpo. Imagínense que de pronto cada órgano en nuestro cuerpo decide hacer lo que le place. En tal estado, el cuerpo no podrá existir; se desintegrará y morirá. Un funcionamiento sistemático correcto exige la adquisición de un intelecto y un sentimiento nuevo, ambos integrales. Por ende, la vacuna definitiva para fenómenos como una epidemia mundial, implica ajustar la forma de las relaciones entre nosotros y las leyes naturales. La responsabilidad personal y la responsabilidad mutua que se necesitaron en el periodo del coronavirus, deben convertirse en ley de conexión del superorganismo humano en el diario vivir, y no solo en tiempos de emergencia y angustia. La comprensión respecto al modo de formar una relación sana entre particulares distintos e incluso opuestos entre sí es el próximo nivel de evolución humana. La formación de una relación adaptada a las leyes de la naturaleza exige a cada individuo fomentar una comunicación profunda con los demás, y desarrollar una sensibilidad que le permita identificar sus necesidades y comprender de qué manera beneficiarlos y complementarlos. Esta es una tarea para nada sencilla, pero quien logre realizarla sentirá que, precisamente en la transición a la nueva percepción, se encuentra su ganancia personal. La sensación del prójimo, que se desarrolle en el ser humano, le permitirá ver el bienestar de los demás, además del suyo propio. Así, nuestra visión se expandirá y considerará el interés común para promoverse a sí mismo y a los demás como un todo. Como resultado de esto, la percepción de la realidad del individuo cambiará y se abrirá a él un mundo pleno de posibilidades que no estaban antes al alcance de su percepción . En el estado avanzado, el hombre tratará al mundo con la intención de contribuir con su adición única. Cada individuo hará cálculos y usará su singularidad para el beneficio general en lugar del beneficio propio solamente, y por lo tanto, comenzará a absorber las impresiones de su entorno mucho más ampliamente. Uno podrá conectarse con otros y sentir lo que ellos sienten y piensan, ampliar su perspectiva de la realidad y convertirse en una criatura social más avanzada. En la medida que uno tenga una actitud más positiva hacia los demás, más ganará crecimiento y desarrollo y su valor en la sociedad aumentará. La conciencia conectada permitirá a cada individuo comprender y sentir cómo le afecta la red, cómo uno afecta a ella y cómo se favorece precisamente por pensar en el bien del sistema. Uno será más consciente de la interdependencia y comprenderá cómo esto se manifiesta en términos sociales, económicos, de salud o de política, y así podrá examinar qué será perjudicial para el sistema y qué lo beneficiará. Todas las definiciones de éxito en la vida cambiarán de un extremo a otro. En consecuencia, se espera que el desarrollo, a medida avancemos hacia el futuro, se utilice principalmente para crear herramientas que sirvan al desarrollo humano de la conciencia y a la transición de la conciencia privada a la conciencia compartida. Estas herramientas ayudarán a uno a practicar una nueva actitud, como un entrenamiento para sentir y comprender los deseos y pensamientos de los demás cada vez más. Cuando haya una relación mutua de tal calidad, cada individuo obtendrá una sensación de seguridad y de vida en un nivel completamente nuevo. El sentimiento de que las personas que lo rodean quieren favorecerlo y están dispuestas a ayudarlo, lo liberará lentamente de la incesante preocupación por sus propias necesidades, de la ansiedad personal sobre su condición y su futuro. Cuando su corazón y su mente estén libres de preocupaciones personales, podrá implementar partes más extensas de su potencial. Quizás esta realidad suene utópica o ingenua en este momento, pero cuando lo pensamos, incluso una realidad en la que el mundo detendría su paso y todos estarían sentados en sus hogares hasta hace poco parecía un guión delirante, imposible. 


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